Menos lobos, Soler

¿A las órdenes de quién?

El pasado viernes 3, pudimos leer en la prensa el resumen del balance y objetivos discutidos por el equipo de gobierno municipal, y que incluía valoraciones tan rimbombantes como que la ciudad había dado un «salto espectacular en el que el Plan E ha tenido un papel determinante», ya que en dos años se ha destinado 100 millones de euros a «la mejora de los espacios públicos».

Pero lo que estas obras han hecho patente es la apuesta del PSOE por el beneficio privado, su desconfianza hacia el sector público, su incapacidad para favorecer un desarrollo sostenible y duradero que permita mejorar el bienestar de los habitantes de nuestra ciudad y, como no podía ser menos, su falta de respeto hacia los órganos que deben favorecer la participación ciudadana.

El concejal de Contratación dio la cifra de 150 obras, que habrían dado empleo a casi 3.000 personas, «posibilitando, de igual manera, la continuidad de muchas empresas». Este es el meollo del asunto y sobre el que ambos ediles deberían haber hecho hincapié: ¿adónde va el dinero público? ¿Cuál es el objetivo del famoso Plan E, y cuál debería ser? ¿Se ha comprobado el «impacto positivo en el mercado laboral» al que aludía el concejal José Manuel Sánchez?

Sin negar la existencia de algún «impacto positivo», no nos cabe duda que la valoración del Consistorio merece varias matizaciones. En primer lugar, que el PSOE no abandona su modelo de “desarrollo”, heredado del PP en el Gobierno central, pero que en Elx se ha desarrollado con vida propia. Fiándolo todo a la construcción, se crea cierto nivel de empleo, sí, pero, y después, ¿qué? Como se ha demostrado a lo largo y ancho del país, el predominio absoluto de la construcción significa pan para hoy y hambre para mañana, por no hablar de la estela de especulación y corrupción que ha dejado a su paso.

Por lo que se refiere al empleo, estudios sindicales han cuestionado las razones del triunfalismo demostrado por políticos de diverso color, recogiendo muestras de las diversas prácticas fraudulentas que se han llevado a cabo: en muchas ocasiones, las empresas han inflado el número de trabajadores que iban a emplear, para hacerse con las contratas; también han obligado a realizar larguísimas jornadas laborales (sábados incluidos), lo que ha redundado en un menor número de empleados; han extendido la cadena de subcontratas; han promovido la rotación en los contratos y la contratación por horas; han despedido a trabajadores para luego “rescatarlos” del paro; se ha firmado diferentes contratos para un mismo trabajador; no ha habido ningún criterio social para poder contratar a los trabajadores según el tiempo que llevaban en paro, ingresos familiares, etc. Como cualquier ciudadano habrá podido observar, y así nos lo han hecho saber algunos, al menos varias de estas prácticas se han producido también en nuestra ciudad. Con lo cual, hemos de concluir que el Plan E se ha utilizado de manera que sólo ha creado empleo precario y temporal.

En cuanto a sus consecuencias sobre el desarrollo (“multiplicadoras”, diríamos), cierto es que el Plan ya nació con una importante tara, como era el dirigirse precisamente a ese sector, cuya responsabilidad en la profundidad de nuestra crisis ha sido tan importante. Pero, sin duda, podían haberse empleado sus fondos en fines más productivos, como señalaba el mismo Plan E: promoción industrial, telecomunicaciones, mejora de equipamientos sociales, sanitarios, educativos y culturales, promoción del turismo, protección del medio ambiente, impulso de la eficiencia energética, conservación del patrimonio municipal e histórico, tratamiento de aguas residuales… Campos, en fin, que podían haber permitido crear empleo duradero y de calidad, y que al mismo tiempo favorecieran el desarrollo económico del municipio. El problema es que el PSOE no cree en el sector público; no cree que los ayuntamientos puedan promover de manera directa la economía y el bienestar de los ciudadanos. Por eso, prefiere que el dinero de todos sirva para animar los  negocios de otros y, por tanto, asegurar sus beneficios privados.

Como ya señalábamos en un comunicado en noviembre, llevamos años reclamando medidas que pusieran orden en el crecimiento irracional de la construcción (y, paralelamente, del precio de la vivienda). Desde 2003, hemos exigido que el Ayuntamiento dejara de promover abusos urbanísticos y que tomara cartas en el asunto para acabar con los cobros fraudulentos con las VPO. Hemos reclamado que se emprendiera la promoción pública de vivienda para combatir el ascenso sin freno de los precios, que hoy, con el paro, están llevando a la quiebra a miles de trabajadores. Pero tanto Diego Maciá como su sucesor miraron hacia otro lado, prefiriendo las “modernas” recetas del “libre” mercado: «Dejad hacer». Y tanto dejaron hacer, que el crecimiento de la construcción engulló a buena parte del entorno del Clot de Galvany, por ejemplo, y ha dejado un recuerdo de centenares de pisos vacíos, así como un creciente número de embargos por imposibilidad de pagar hipotecas desmesuradas. Mientras tanto, un puñado de promotores se hacían de oro a costa del sudor de los trabajadores y cometiendo flagrantes abusos con la VPO. ¿O alguien se atreverá a denunciarnos por decir esto, cuando todo el mundo sabe que las cantidades cobradas superaban en varias decenas de miles de euros el precio tasado? Así lo denunciamos antes del verano de 2003 y, por cierto, nadie nos quiso escuchar; aún estamos esperando una explicación del porqué.

Nos hablan nuestros ediles de «transparencia»; pero “transparente” es la inutilidad de ciertas obras, como la “gloriosa” sustitución de la glorieta de la carretera de Santa Pola, a la altura de San Antón, unos meses después de acabarla; o la dudosa conveniencia de emprender una remodelación total de la plaza del Primero de Mayo, que seguramente podía haberse hecho de forma más discreta y, también, más barata. Y es muy revelador cómo, cuando ciudadanos que desinteresadamente dedican su tiempo a analizar y valorar los proyectos municipales, muestran su oposición a iniciativas como la proyectada remodelación de la ladera del Vinalopó, simplemente se les da con la puerta en las narices y opta por la vía caciquil a la que tan acostumbrados nos tiene el PSOE ilicitano. Desde luego, la confianza que tienen nuestros concejales, esos “demócratas”, en la capacidad de intervención de los ciudadanos (y en su inteligencia) es bastante pobre.

En conclusión: es dudoso que la mayoría de las obras haya ayudado a mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, y mucho menos a desarrollar nuestras capacidades productivas. Eso sí, se han asegurado los beneficios de las empresas de construcción: las mismas que nos han hipotecado a millones de trabajadores con sus precios abusivos. ¿Es ese el «nuevo modelo productivo» del que tanto nos hablan el Gobierno y el Ayuntamiento del PSOE? ¿Es esa la «confianza» que hay que restablecer, según el PP?

Muy al contrario, el Ayuntamiento debe utilizar todos los mecanismos a su alcance para promover el desarrollo económico, social y medioambiental; debe dejar de ser una máquina de asegurar los beneficios de unos pocos para apoyar a quienes vivimos de nuestro trabajo: asalariados y autónomos, fundamentalmente. Es por ello que los republicanos defendemos una intervención municipal en los asuntos económicos, que pasa por medidas como las siguientes:

  • Apoyar el empleo estable y de calidad en el calzado, impulsando una marca local que facilite su comercialización y contrarreste el sometimiento de la pequeña empresa a las multinacionales, que favorece la precarización del empleo en aquélla.
  • Establecer condiciones laborales para las contratas, y facilitar la agilidad en los pagos.
  • Impulsar el desarrollo rural en el Camp d’Elx, para que no se convierta en un desierto ni acabe bajo el asfalto.
  • Implicarse en la construcción, alquiler y rehabilitación de vivienda, para evitar nuevas escaladas de precios, adecuar este sector a las necesidades reales y promover empleo estable.
  • Incrementar la presión fiscal sobre los propietarios de viviendas vacías.
  • Dar la voz a los ciudadanos para establecer democráticamente las prioridades de inversión, en primer lugar para este nuevo Plan E.
  • Desechar definitivamente proyectos faraónicos como el mirador del palmeral.
  • Promover nuestro patrimonio natural y cultural, de manera que se cree empleo estable y puedan desarrollarse los servicios asociados.
  • Impulsar, en el marco de sus competencias, la formación y la investigación en sectores productivos, que permitan crear empleo a partir de los recursos e infraestructuras de nuestro entorno.
Anuncios

Acerca de RPS Alacant

Blog de REPUBLICANOS (RPS) Alacant. Noticias, comunicados, propuestas, convocatorias y reflexiones desde el republicanismo de izquierdas. Por el Frente Popular para la ruptura con el régimen monárquico.
Esta entrada fue publicada en Laboral / Economía, Política local y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s