¡Adelante el 15M, por la democracia, por la justicia social!

Comunicado de la Plataforma de Ciudadanos por la República ante el 19J. No es posible modificar las cosas de manera sustancial si no abordamos la raíz de los problemas, las grandes cuestiones, si no modificamos la correlación de fuerzas que, hoy por hoy, juega en todos los órdenes a favor de un puñado de privilegiados: en la política, en la economía, en la justicia… La resolución de todas estas cuestiones va a requerir una lucha profunda y larga a lo largo de días que van a valer como años por la riqueza de las experiencias políticas que están proporcionando a miles de jóvenes y no tan jóvenes, noveles y veteranos curtidos en mil batallas. ¡Adelante el 15-M! ¡No pararemos hasta conseguir una democracia verdadera y las conquistas sociales y laborales necesarias para la mayoría trabajadora! Domingo 19 junio, ELX: 19:30 h. Plaça i Baix (Ajuntament)


Convocatorias Domingo 19J:

Castelló: 19:15 h. Plaça Maria Agustina
València: 18:30 h. Plaça 15 de Maig (Ayuntamiento)
Alicante: 19:00 h. Avenida Maisonnave
Elx: 19:30 h. Plaça i Baix (Ajuntament)
Alcoi: 19:30 h. Plaza de España

Durante todo este mes, el movimiento 15M ha cumplido un importantísimo papel en el contexto político y social español: en medio de la desesperanza y la atonía, ha sido el revulsivo que ha sacado a decenas, cientos de miles de personas a la calle, para formar una arrolladora marea humana por la profundización de la democracia y el fin de los privilegios de una minoría de oligarcas, banqueros y sus lacayos en las instituciones.

Ha sido un desarrollo que, desde luego, no ha estado exento de debate; y, pese que ha habido quienes han intentado limitarlo y circunscribir las demandas del movimiento a unos pocos asuntos generales, fácilmente integrables por el sistema político y económico, lo cierto es que las propuestas que circulan como propias del 15M suponen un salto cualitativo en el tipo de democracia con el que una gran parte de los españoles desea vivir: eliminación de los privilegios de la “clase política” y lucha contra la corrupción; retirada de la prolongación de la edad de jubilación y de la última reforma laboral, y seguridad en el empleo; derecho a la vivienda garantizado por el Estado; refuerzo de los servicios públicos y fin de las privatizaciones; control sobre la banca y reforma fiscal para aumentar la aportación de las grandes fortunas al erario público; reforma de la Ley Electoral, promoción de los referendos y derecho a la información; independencia del poder judicial y reducción del gasto militar.

Se trata de demandas progresistas que, al margen de la adscripción ideológica de cada cual, lo cierto es que retoman el programa de democratización que durante muchos años ha venido defendiendo la izquierda no sometida, la que promueve la ruptura con este sistema corrupto y su superación por formas de democracia avanzada que, en España, se sintetizan en la lucha por la República.

Algunas voces pregonan que no se trata «ni de izquierdas ni de derechas, sino de sentido común». Sin embargo, lo cierto es que la derecha más cavernícola ya ha tomado posición contra el movimiento 15M, en cuanto ha comprobado que no podía utilizarlo como ariete contra el Gobierno, sino que también exigía su parte de responsabilidad a las autonomías y ayuntamientos gobernados por el PP, como se vio el pasado fin de semana. Numerosos dirigentes de ese partido han estado exigiendo el desalojo de las acampadas por la policía y han intentado criminalizar el movimiento, mientras el ministro Rubalcaba justificaba las palizas de la policía en Valencia.

No se trata de que nadie –nadie, tampoco los que somos republicanos– traicione sus principios. Se trata de que el movimiento mantenga su frescura y la adhesión de los más amplios sectores del pueblo, al tiempo que va afinando sus propuestas y las fórmulas para llevarlas a cabo. Por eso, hay que desterrar el miedo a las ideologías que algunos extienden interesadamente, y entender que el 15M debe ser apartidista (es decir, no estar copado por ningún partido político), pero que eso es distinto de ser apolítico: lo que dice «el sentido común» es que las decisiones políticas deben ser acordes con los intereses de la mayoría, es decir de los que vivimos de nuestro trabajo; y eso, guste o no, es una reivindicación histórica de la izquierda; lo cual no quiere decir que todos los que forman parte del 15M o simpatizan con él deban, necesariamente, identificarse con alguno de los partidos que se reclaman de izquierdas con más o menos acierto.

En este sentido, hemos de tener claro que maniobras como la emprendida por Esperanza Aguirre, con el asentimiento del PSOE, a favor de las listas abiertas, no es más que un intento oportunista de presentarse como defensora de la democracia; pero esta jugada demuestra, asimismo, que es posible asimilar a parte del movimiento, dividiéndolo y, finalmente, desactivándolo, si nos obcecamos en defender las propuestas necesarias, pero accesorias, dejando de lado las cuestiones centrales. Y es que el programa amplio, el que realmente puede contribuir a mejorar la situación de la mayoría trabajadora, requerirá cambios profundos en la democracia española. Como nuestra gente irá comprobando, el régimen actual está tejido sobre una maraña de intereses interrelacionados, que van desde la banca a los partidos «constitucionalistas», de la Iglesia a los medios de comunicación, de la patronal a la Corona. Y no es posible, por tanto, modificar las cosas de manera sustancial si no abordamos la raíz de los problemas, las grandes cuestiones, si no modificamos la correlación de fuerzas que, hoy por hoy, juega en todos los órdenes a favor de un puñado de privilegiados: en la política, en la economía, en la justicia…

Pero no nos engañemos: jamás se han producido cambios profundos en las sociedades sin organización; por eso, el 15M debe mejorar también sus instrumentos de trabajo y movilización (de hecho, ya ha dado pasos importantes en ese sentido durante este mes) y no despreciar, sino todo lo contrario, a los sectores organizados: incluidos partidos políticos y sindicatos, muchos de los cuales están tan interesados como la mayoría de los «indignados» en profundizar la democracia, lejos de los oscuros intereses que algunos les atribuyen. Es necesario que el movimiento profundice en el contacto y mutuo apoyo con estas y otras entidades sociales (asociaciones de vecinos, culturales, de inmigrantes, etc.), para tejer las alianzas que permitan sacar adelante todas nuestras reivindicaciones.

Como es obvio, la resolución de todas estas cuestiones va a requerir una lucha profunda y larga. Pero todo ello lo tendremos que ir viviendo juntos, afrontando los problemas con tesón y cabeza fría, a lo largo de días que van a valer como años por la riqueza de las experiencias políticas –sí, políticas- que están proporcionando a miles de jóvenes y no tan jóvenes, noveles y veteranos curtidos en mil batallas.

¡Adelante el 15-M!

¡No pararemos hasta conseguir una democracia verdadera y las conquistas sociales y laborales necesarias para la mayoría trabajadora!

¡Viva la República!

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Acerca de RPS Alacant

Blog de REPUBLICANOS (RPS) Alacant. Noticias, comunicados, propuestas, convocatorias y reflexiones desde el republicanismo de izquierdas. Por el Frente Popular para la ruptura con el régimen monárquico.
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