¿De quién es el dinero negro?

Por Gabriel Alcolea

La desvergonzada amnistía anunciada por el Gobierno -gravamen, lo llama Montoro, descaradamente- para el blanqueo de capitales cosechados bajo la más pura desfachatez y consentimiento de todo los ciudadanos, empezando por el personaje que ocupa ilegítima y espuriamente la Jefatura del Estado, hasta el más ínfimo de los obligados declarantes tributarios, está hecha con total solemnidad, conciencia y pleno conocimiento de los personajes o colectivos que se favorecen. Y, sí que son conocedores, por tanto, de cuánto pueden recaudar por estas ilegales y anticonstitucionales exoneraciones fiscales.

No hay que ser ningún experto en la materia, ni poseer un grupo de cincuenta asesores fiscales, para tener conocimientos sobre el dinero negro que “deambula”, con total impunidad, entre la ciudadanía y las actividades industriales y empresariales españolas.En el día a día. Empresarios, grandes, medianos y pequeños; pero también autónomos –este colectivo es uno de las mayores bolsas por cantidad numérica de tributantes, aunque no cualitativa ni cuantitativa en montantes de dinero negro- y particulares. Entre los autónomos, destacan sobremanera los conocidos como profesionales liberales, es decir; abogados, médicos -en sus distintas especialidades-, arquitectos,  aparejadores, ingenieros, procuradores, peluqueros, electricistas, fontaneros, ebanistas, taxistas, jueces, comerciantes al detall en general, etc.etc. Profesionales que, ejerciendo su actividad como freelance, camuflan la mayor parte de sus ingresos.

Alguno se asombrará de ver el nombre de los jueces entre los implicados, pero nada más lejos de la realidad. Los jueces y magistrados, son colaboradores en la elaboración de dictámenes, para determinadas empresas o particulares dedicados a la abogacía, a la edición de libros y textos, universidades privadas, colectivos profesionales, por ejemplo. Esas formalidades jurídicas, son pagadas en la mayor parte de la cuantía, con fondos no declarados, en especies o regalos de menor o mayor trascendencia, por ejemplo, vacaciones o viajes de élite de cuantías inalcanzables por la remuneración oficial de que gozan estos funcionarios públicos.

Evidentemente, quienes tienen las mayores posibilidades de defraudar son los empresarios. A veces, la mayoría, sobre todo para los pequeños y medianos, sus “beneficios extracontables” no merecen la consideración o el riesgo suficiente para ser llevados fuera de España. Se quedan aquí mismo. Cajas fuertes privadas, cajas de alquiler bancarias a cientos de miles. Inversiones camufladas en negocios insospechados, con lo que luego, además, consiguen aflorar esos ingresos. La mayor parte del dinero negro, en cantidades, digamos que empiezan a ser relevantes, se han invertido (traducidas luego a la hora de blanquear la inversión a beneficios o pérdidas, dependiendo del interés de cada uno; a veces resulta rentable “aflorar pérdidas”,aunque esto sea difícil de creer) en el negocio de la construcción y, sobre todo, en la promoción inmobiliaria de todo tipo. Ahí es dónde la Agencia Tributaria –sus inspectores lo saben, pero claro, a ver quién es el valiente que mete la mano- debiera volcarse de lleno. Con veinte funcionarios honestos (una especie de los Intocables) por cada provincia donde la actividad inmobiliaria haya tenido una fuerte repercusión, bastaría para localizar esos agujeros negros de nuestra economía.

En relación a esta fuente, un capítulo muy importante son los propios clientes -las personas físicas y, también, las jurídicas, claro- que han adquirido un inmueble, sea primera, y sobre todo, segunda vivienda o local para negocio o inversión.

¿Quién de nosotros que haya adquirido un inmueble (y me refiero a tiempos inmemoriales, desde el principio de los tiempos) no ha pagado, cuando menos, el 30% de su valor real en dinero negro? ¿Qué españolito puede negar esta verdad? ¿Cuántos administrativos, empleados de asesorías, notarías, registros de la propiedad, civiles, empleados de bancos, etc.etc. conocen estos hechos?.

Hay una prueba fehaciente, palpable, oficial y asumida por todo el mundo (cosa que apenas se da en otro país de la UE) en esta realidad y en relación a las viviendas y locales. Esta no es otra que el valor catastral que las entidades y organismos institucionales, públicos y oficiales, dan a estos inmuebles, así como los precios detallados como reales en las escrituras, contratos o documentos oficiales que dotan al adquiriente de la posesión y propiedad del inmueble.

Os recomiendo que echéis un vistazo a la escritura pública de compra venta de vuestra vivienda y miréis el valor declarado, o, a cualquier liquidación oficial –Impuesto Sobre Transmisiones Patrimoniales- que tengáis sobre la adquisición de un inmueble -sea del tipo que sea- y con la que hayáis pagado los impuestos (el gravamen va de acuerdo a cada Comunidad autonómica; en la Valenciana es el 7%). Podéis comprobar también el IVA que ha soportado el inmueble a la hora de la transmisión. O bien el valor catastral detallado en el recibo del I.B.I. de vuestro Ayuntamiento…No coincidirán jamás con el valor REAL pagado al promotor o constructor en su día. ¿Por qué?…Simple fraude fiscal. Nosotros, cada uno de nosotros (aunque reconozco que hay excepciones, claro) somos los primeros en defraudar, aunque sea nimiedades indignas de tener en cuenta, comparándolas con lo que de verdad se entiende por FRAUDE FISCAL.

Esto mismo sucede con cualquier otro tipo de transacción comercial que realizamos diariamente entre ciudadanos o entre empresas. Verbi gracia: la compra/venta de maquinaria, bienes de equipo, vehículos industriales o comerciales, etc.

¿Alguien ignora que las cajas de alquiler bancarias están a reventar de billetes de 50, 100, 200 y 500 euros? ¿Sí?…Pues hay que ser muy memo.

Pasar dinero al extranjero en efectivo (se sorprenderían muchos al saber que este método es de los más empleados) es la forma más usada por los empresarios pequeños y medianos españoles. Lo hacen con personas  u organizaciones de confianza pagadas para ello, e incluso, a través de entidades bancarias -si, BANCOS- que cobran una comisión al efecto. A veces son los mismos empresarios quienes, más o menos tranquilamente, pasan grandes sumas en sus mismos vehículos.

En fin, esto lo sabe mucha gente, ¿cómo no lo van a saber los chicos listillos del Pepé?. Y, como decía, conocen bien a las personas que pueden blanquear alguna pasta negra y las cantidades con que lo harán. Por eso tienen tan calculado el importe a aflorar -25.000 millones de euros- y el importe que el “gravamen” del 10%, repercutirá en las arcas de Hacienda, unos 2.500 millones de euros. La otra medida, aprobada recientemente, de no permitir el pago en efectivo de cualquier factura o transacción que exceda los 2.500 euros, es el chocolate del loro o, quizás peor, posibilitará la “creación” de más dinero negro. Este tipo de medidas no evitan la economía sumergida. Ellos, el Gobierno, lo saben, igual que lo saben los italianos, franceses y quién acometa estas medidas de corte infantil. También saben que sí que hay otras medidas que en 48 horas, y de forma fácil y simple, transformarían el 85% del dinero negro en dinero oficial. Pero…¿quién le pone el cascabel al gato?. ¿Quién tiene, lo que hay que tener…? Es, más o menos, lo mismo que resolver la “cacareada” crisis española y, en parte, unos dos millones de desempleados. Es una cuestión política y de personas que no se hallen casadas –ni lo pretendan, claro- con la oligarquía financiera del país. Esa es la cuestión. Que no quieran hacernos a todos el mismo tipo de idiota al que están acostumbrados a que les voten. A unos y a otros.

Pero, lo gordo, lo importante, el dinero negro de verdad, el de las grandes empresas y grandes fortunas, ese sí que no vendrá, ni se repatriará para poder hacer más viable la sanidad y la educación pública. Ese se queda donde está. En los paraísos fiscales. A las grandes fortunas no les resulta atractivo el blanqueo, puesto que hay países donde invertir rentablemente sin que te pregunten de quién es hijo cada billete que llevas. Además, a esta gente, lo de ética, moralidad y solidaridad, les suena a chino…Total, cada domingo en misa tienen oportunidad de purgar sus pecados. A estos, habría que echarles “de comer aparte”…Pero tambien tienen arreglo sus pecados…¡¡Ya lo creo que sí!!.

Pues eso… ¡Hala, que ya os he dado el día…!

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