La verdadera crisis española: el sistema financiero

Por Gabriel Alcolea

Empezaré por lo que debiera ser el final. El resumen, la síntesis de lo que está pasando en España lo tenemos en su sistema financiero. La economía española, como la mayoría por cierto, se mueve a impulsos. Su compulsividad es directamente proporcional a los ciclos que, desde las alturas del poder mundial, se nos imponen cronológicamente.

Hemos tenido etapas “brillantes”. Hemos sido tildados sibilinamente como los campeones de las finanzas, al tiempo que hemos conocido perniciosos momentos de debilidad y desastre, ocupando –como ahora– los peores puestos del mundo financiero civilizado.

Mucha culpa de esto se debe a que los españoles jamás hemos conocido la verdad sobre los aspectos positivos o negativos de nuestra economía y su mercado. Nos dejamos llevar –obvio, por otra parte– por lo que nos inculcan los medios de comunicación del momento y, ante todo, por las medias verdades, o mentiras directas, que los gobernantes nos insuflan como si fuéramos niños de pecho.

Para muestra de lo anterior, los momentos actuales que estamos viviendo con la crisis de Bankia. Llevamos toda una semana inundando el parquet dela Bolsaespañola, los corrillos particulares del país y, lo que es peor, a los inversores extranjeros, con una pavorosa actuación del banco e, incluso, con la intervención directa del Gobierno (y Estado… qué remedio) en las cuentas de Bankia, sin que ningún representante gubernativo, debidamente autorizado, como el mismo Presidente, el ministro de Economía, el ministro de Hacienda o el propio Gobernador del Banco de España, hayan salido a calmar los ánimos. Todo el mundo calla, mientras las acciones de Bankia, en unos días, pierden el 15% de su valor, arrastran ala Bolsay a la prima de riesgo y nadie, repito, nadie, ni la misma CNMV (¿para qué sirve?), suspende cautelarmente la cotización del valor. ¿Por qué? ¿A quién le interesa que las acciones se sigan depreciando a marchas forzadas?

Desde González a Rajoy, pasando por Aznar y Zapatero, se les ha llenado la boca de elogios hacia nuestros bancos y cajas. No hace siquiera cinco años, las cajas españolas eran presentadas como modélicas por Rodríguez Zapatero. Ya sabemos el resultado. Hace menos tiempo aún, el Gobierno y la oposición del PP se vanagloriaban de que los bancos españoles pasarían sin dificultad los test y pruebas de “esfuerzo” solicitadas porla UE. Salvoalguno, la mayoría pasó sin agobio estas pruebas. Ahora, todo el sistema financiero, sin excepción, está en entredicho.

La debacle está servida. Ha explotado Bankia, porque eran inasumibles su enorme deuda y su falta de recursos. Ha sido avalada por el Estado en 28.500 millones de euros. Ha recogido, entre diciembre y enero pasados, 40.000 millones del BCE –dinero público, por cierto– al 1% de interés y a devolver en tres años. El anterior Gobierno le concedió un préstamo, a través del FROB, de 4.465 millones al 7,65% de interés. Es conveniente saber que los préstamos que concede el FROB no los hace con dinero contante y sonante –dinero público español–, sino que los fondos los prestan inversores extranjeros y lo que hace el FROB es avalar la cantidad con la garantía del Estado. De esta manera, los cerca de 80.000 millones inyectados al sistema financiero en menos de dos años a base de avales a los inversores extranjeros, no figuran como déficit público ni como deuda pública. Una martingala y un engaño legal de los gobiernos a sus contribuyentes y al sistema financiero mundial (lo pagaremos, y bien caro, a su debido tiempo).

Bankia tiene 21.000 empleados y es el resultado de juntar siete cajas con problemas en una sola. Conclusión: una caja con más problemas. Ahora, el Debe de su balance se compone de Activos Improductivos con cerca de 32.000 millones de euros en créditos que no van a cobrar y en inmuebles adjudicados. Su tasa de mora es de las más altas, el 8,50% de su inversión, la cual suma más de 200.000 millones. La cacareada “nacionalización” de Bankia por parte del Gobierno es otra virguería –y otra sinvergüencería– financiera más (en esto sí que somos hábiles, sin duda) de las mentes de este país. El Estado –prestamista– deja de percibir la devolución del préstamo a cambio de convertirse en accionista –nuevo inversor– por ese mismo importe. Conclusión: ampliamos Capital sin necesidad de convocar la ampliación. Otra: el Pasivo Exigible (Préstamo) se convierte en Pasivo No Exigible (Capital)… Y las acciones desplomándose en los parqués… Y nadie mueve un dedo…

Pero lo de Bankia no es flor de un día… Tendremos más días y más flores, algunas, difíciles, muy difíciles de digerir. Cuando colisione el banco que ha de colisionar, todos nos llevaremos las manos a la cabeza y muchos al pecho (…a la cartera). Mientras goce de inmunidad política por la cantidad de “favores” que le deben tirios y troyanos, todo seguirá tapado.

Este sistema –el financiero y el general, el sistema político, que es quien consiente y se aprovecha de esta farsa– está caduco y huele a corrupción desde su creación. Todos, repito, todos los bancos y cajas españoles han “vendido” productos “negros” y, cuando menos, opacos, a sus clientes, a veces hasta a clientes que llevaban bajo tierra varios años. Su sistema de control no existe. Es algo parecido ala Agencia Tributariaespañola. Si quisieran –si quisieran y hubiera voluntad–, la mitad del dinero negro que circula por España no existiría. Sólo con “casar” informáticamentela SCIRBE(Servicio de Información de Riesgos del Banco de España) con la telemática bancaria, se suprimirían la mitad de casos de mora y “dinero B” existentes. Otro caso sería que los inspectores, tanto del Banco de España, como los dela Agencia Tributaria, como los de las auditorías externas a que se someten bancos, cajas y empresas, actuaran con diligencia y, sobre todo, honestidad.

Que nadie crea que el señor Miguel A. Fernández Ordoñez –MAFO– el actual Gobernador del Banco de España es un pobre lelo. Aquí, lelos y memos hay muy pocos, por no decir ninguno. Este señor, desde el pasado 20 de noviembre (¿les suena la fecha?) no ha abierto la boca. ¿Por qué? ¿Por qué todo un señor Gobernador del Banco de España no ha salido a poner orden en este escabroso asunto de Bankia? ¿Alguien lo entiende? ¿Para qué sirve su puesto, señor MAFO? Bueno, ya está sentenciado… antes de que le dé por hablar, claro. Seguro que no le faltará cash para comprar el pan de cada día.

Pues así es como esta todo en este país. La cacareada crisis, el «no hay dinero», el «nos hemos gastado más de lo que teníamos», «la culpa es de la promoción inmobiliaria», del «exceso de inmigrantes que tenemos», etc., etc. es, simplemente, mentira. La crisis está creada única y exclusivamente porque los bancos han invertido donde no debían y están arruinados. Y, claro, en un sistema de mercado como éste, si no hay dinero para prestar… el chollo se acaba en dos días. La deuda pública de España, después de aguantar cuatro años de derroche en prestaciones y subsidios que soporta el Gobierno, apenas si llega al 69% de su PIB (que es más de un billón de euros). Sin embargo –ahí está el quid–, su deuda privada es de casi el 300% del PIB. Y esa deuda, en su gran mayoría, ha sido creada por el sistema financiero español. Que no crean que nos siguen engañando.

Además, la segunda parte de esta película es también verdaderamente tenebrosa. La entrada del PP se produce de nuevo en momento de crisis como en el 96. ¿Qué hará para solucionarla? Lo mismo que hizo entonces. Ya lo han dicho ellos mismos. Privatizar, privatizar, privatizar… Esa es su solución. La guinda del pastel: Educación y Sanidad. Hay cientos de miles de millones en juego y suculentas comisiones y “cargos” posteriores a la salida del puesto gubernativo.

Empezarán por Bankia. Tienen el 45% de las acciones. Con el 30% solamente ya podrían lanzar una OPA al resto de propietarios. Pueden hacer esto o sanear el banco con recursos públicos y luego ofrecerlo al mejor amiguete.

Rato, después de su huida del FMI en el 2007, aterrizó en España y le ofreció el puesto de “heredero” a Rajoy. Él necesitaba dinero, no honores. Ahora, de nuevo, le ha hecho otro favor a Mariano: le ha puesto en bandeja el banco… aunque esta vez, por haberlo hecho involuntariamente, me temo que a Rato no le ha hecho tanta gracia y tratará de cobrarse el regalo… con la ayuda de doña Esperanza Aguirre, la señora condesa. A fin de cuentas, les han quitado “su Caja”…

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