No es tiempo de dispersión y dudas, es la hora de la unidad por la República

Comunicado de la Comisión Permanente de Republicanos

A partir de la aprobación de su último y brutal plan de recortes, el pasado 11 de julio, la caída en la intención de voto al PP se ha acelerado; pero todos saben que el descrédito del Gobierno Rajoy se va a agudizar aún más, y se extenderá a las principales instituciones del Estado, a partir de septiembre. La sensación de caos crece: la corrupción se ha enseñoreado del régimen y todos sus puntales institucionales y políticos se limitan a adoptar medidas a corto plazo sin ningún objetivo que no sea el de eliminar a marchas forzadas las conquistas sociales, incrementar las cargas fiscales a las clases populares y debilitar los servicios públicos.

Así lo expresa el diario El País en su editorial del 29 de julio: «El crédito del Partido Popular y del presidente del Gobierno, Mariano  Rajoyse ha deteriorado en pocas semanas sin que de esta situación se beneficie apenas el PSOE, ni menos su líder Alfredo Pérez Rubalcaba […] La desmoralización y el enfado deslizan a una parte del voto […] sobre todo hacia la abstención o la indiferencia […]. Una víctima de esta crisis podría ser la propia organización de la democracia [sic], si los dos grandes partidos que se han alternado en la mayoría de las instituciones, quedaran deslegitimados a los ojos de los ciudadanos» (los subrayados son nuestros).

Los mentideros del régimen y sus “formadores de opinión” expresan de esta forma su miedo a que se termine hundiendo lo que el editorialista denomina eufemísticamente “la propia organización de la democracia”, es decir, el régimen monárquico que a la muerte de Franco permitió a la oligarquía franquista mantener en sus manos el control de la estructura de poder estatal.

Y es que en pleno mes de julio se ha recrudecido la contestación social con una característica: poco a poco nuevos sectores sociales van comprendiendo que tras los recortes, hay una causa política; y actúan en consecuencia: las grandes ciudades se llenan, día sí y día también, de manifestaciones y de las más diversas muestras de indignación ciudadana; son cada vez más comunes gritos como: ¡Gobierno dimisión!, ¡que se vayan!; aumenta la indignación con una clase de políticos que han hecho de la corrupción, la mentira y el descaro su norma de actuación. La caldera de la contestación social no ha parado de ganar presión en un tiempo, el verano, que tradicionalmente ha sido de calma chicha.

Por esa razón, el editorial advierte a las fuerzas del régimen: «En otoño habrá que adoptar decisiones más difíciles. No bastan las solas fuerzas del Gobierno […]. El Jefe del Ejecutivo tiene la responsabilidad y la legitimidad (*) de intentar un proyecto que restablezca la confianza, lo cual será imposible sin el concurso, al menos, de las corrientes principales de la política y de la sociedad españolas”. Como vemos, el bloque dominante que ha mantenido hasta ahora el control del aparato de Estado monárquico, aún con sus contradicciones, llama a la unidad para salvar el régimen. Y que no quepa duda a nadie de que esa llamada va a tener eco en las principales fuerzas institucionales. Algunas ya han ofrecido su colaboración (PSOE, CIU) y si de algo se quejan, es del desdén de Rajoy.

La situación se acelera, el recibimiento a la marcha de los mineros y las movilizaciones del 19 de julio han demostrado que el malestar crece y no van a poder calmarlo con “buenas palabras”, por lo que es previsible que recurran a un incremento de la represión que no haría sino aumentar el descrédito del régimen. Por otra parte la agresividad de la política del gobierno ha hecho entrar en combate a nuevos sectores; nos referimos a los trabajadores del sector público que salvo el profesorado y una parte de los trabajadores sanitarios se habían mantenido hasta ahora al margen de la movilización; y en particular a algunos sectores de las instituciones represivas del Estado monárquico que entran en abierta contradicción con el Gobierno. La movilización, por tanto, recorre todos los sectores sociales, cada uno de los cuales de momento participa con sus propias urgencias.

Con este panorama, en otoño, cuando comience el curso y empiece la aplicación de las nuevas tasas y planes de estudio, la Universidad va a estallar; también, la anunciada subida del IVA y las nuevas agresiones que se apuntan pueden contribuir a encender la mecha del estallido social en un país que ya se encuentra al límite.

En definitiva, la ciudadanía está en pie de guerra contra el Gobierno central y los autonómicos, las instituciones y los políticos monárquicos, en un clima de acelerada descomposición del régimen.

Pero esas movilizaciones se enfrentan a un problema cuya resolución va a ser determinante: su falta de objetivos políticos generales. La dispersión de objetivos aumenta el riesgo de que, al constatar que la lucha en la calle no puede por sí sola cambiar sustancialmente la situación, se pueda provocar la desafección de la ciudadanía a la política.

Esta debilidad de la movilización, la empieza a explotar sin disimulo el populismo y la extrema derecha fascista que identifican la degradación acelerada de la Monarquía Parlamentaria, producto de su origen continuista, como la consecuencia de la democracia y de la política en general. Por esa razón, últimamente proliferan en la red presentaciones “virtuales” de turbio origen que se centran en atacar los derechos democráticos y sociales conquistados por las clases trabajadoras, como un obstáculo frente a la pretendida  “eficiencia” del sistema capitalista en estado puro, sin caretas democráticas e intentan provocar en los ciudadanos el desprecio al compromiso político.

Están dadas las circunstancias para un salto cualitativo en la lucha de las clases trabajadoras. Los programas concretos, inmediatos (reforma fiscal y financiera, nacionalización de la banca, mejora de los servicios y del empleo públicos, etc.) de la inmensa mayoría de las fuerzas de izquierda son muy parecidos; se dan por tanto condiciones para la unidad en torno a un programa común.

Pero la dirección de la mayoría de las fuerzas de izquierda sigue sin comprender la urgencia de trabajar por un objetivo político general sin el que no es posible aplicar semejante programa que la mayoría compartimos: la conquista de una República de Trabajadores de Toda Clase, democrática y Federal que garantice el control del aparato de Estado por los sectores populares.

Este otoño va a ser determinante para el desarrollo de la situación política: no es de descartar ni mucho menos la convocatoria de una Huelga General que será particularmente dura y proliferan iniciativas y convocatorias de todo tipo que llaman a la rebelión abierta contra el Gobierno. Pero domina en ellas la improvisación y  falta de objetivos generales. La cuestión es que  se puede tomar las calles, rodear el Congreso o generalizar la objeción cívica o fiscal como proponen la mayoría de esas iniciativas, pero ¿cómo se va a canalizar todo en una propuesta común, colectiva y articulada políticamente?

Esta es la reivindicación prioritaria que tiene planteada la movilización popular, cuya solución va a determinar el futuro del movimiento a corto plazo. Si nos comprometemos todos en esa tarea, se podrá evitar que la salida al marasmo actual se dé por la derecha y debilitando aún más las estructura organizadas  de las clases populares.

La conquista de la República, o lo que es lo mismo la ruptura definitiva con el régimen que ha garantizado a la oligarquía el control del Estado y simbolizado la continuidad del franquismo, con formas “democráticas” cuya limitación queda ahora a descubierto; y la consiguiente recuperación de un marco democrático y popular de desarrollo de la lucha política, son mucho más que una consigna coyuntural: son el objetivo que puede permitir que la mayoría social recupere el control y no se pierda en una oleada de movilizaciones impotentes que chocarían contra un enemigo muy fuerte que controla la vida política y las instituciones.

La lucha va a ser muy dura y exige de todos serenidad y determinación. La dispersión de las movilizaciones y el abandono de los objetivos políticos pueden hacer mucho daño al movimiento popular. Lo repetimos una vez más, es hora de unidad, pero también de claridad y de firmeza. Es preciso y urgente que la izquierda, en lugar de enredarse en alternativas que desorientan sobre los objetivos de las luchas, abandone sus miedos y renuncie de una vez a seguir sometida a las reglas de juego que en su día impidieron la ruptura con el franquismo y sentaron las bases de un proceso político cuyo desarrollo ha traído como consecuencia la lamentable situación actual.

Las condiciones hacen previsible un inminente estallido social y es de esperar que en los próximos meses se extienda la necesidad de que esa confrontación  nos permita salir del caos al que nos aboca el régimen monárquico de la única manera posible: avanzando hacia un nuevo modelo verdaderamente democrático.

(*) Somos legión los que negamos legitimidad a formaciones que han mentido en las campañas electorales sobre sus verdaderas intenciones y que han renunciado a la soberanía nacional, plegándose a las órdenes de una minoría de parásitos antisociales.

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Acerca de RPS Alacant

Blog de REPUBLICANOS (RPS) Alacant. Noticias, comunicados, propuestas, convocatorias y reflexiones desde el republicanismo de izquierdas. Por el Frente Popular para la ruptura con el régimen monárquico.
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Una respuesta a No es tiempo de dispersión y dudas, es la hora de la unidad por la República

  1. Juan Garcia dijo:

    El oportunismo de los sindicatos mayoritarios CC.OO. y UGT
    Los lideres sindicales mayoritarios de CCOO y UGT dada su probada eficacia en los últimos tiempos a ejercer como complemento pasivo de las políticas neoliberales, que cada día transforman las relaciones socio laborales, se pliegan a todo y empeoran cada vez mas a la clase trabajadora. La llamada izquierda sindical y ciertos colectivos, deberían estar comprometidos en tomar la iniciativa y a desplegar una acción sindical coordinada que siente las bases de una movilización general contra los ataques que sufre la clase trabajadora, pero sobre todo contra el enemigo común toda esta casta empresarial, financiera y todo este sistema capitalista que esclaviza a la clase trabajadora, siendo el factor de la riqueza española.

    El oportunismo de esta dos Centrales mayoritarias se hace más evidente ante las medidas adoptadas por el gobierno Rajoy de recorte en los servicios públicos como: Sanidad, Educación, Reforma Laboral y la pretensión de algunos Servicios Públicos que pretenden privatizar, sin descartar la Educación y la Sanidad, es pretencioso después de haber firmado acuerdos perjudiciales, incluso la rectificación de un artículo de la constitución, poniendo un tope a la deuda publica con el Sr. Ex-Presidente Zapatero y otras medidas reaccionarias, que ahora aprovechando el descontento del pueblo español ante la tomadura de pelo de hacer recaer sobre los ciudadanos, no la crisis si no un gran engaño de los poderes financieros. Aprovechando todo esto y el papel no relevante de los sindicatos a la hora de tomar medidas este gobierno. Se convoca por parte de estos sindicatos una gran manifestación el día 19 del mes pasado, donde acude una oleada humana de todos los colectivos incluso el 15-M, de tremendas proporciones en todas las ciudades de España pero en la misma cabecera están los lideres de estos sindicatos que quieren protagonizar este movimiento.

    Deberían haber desplegado cuando la burbuja inmobiliaria empezó a crecer y su explosión, después de haber comenzado las consecuencias que traería para la clase trabajadora y haber explicado la realización de una poderosa campaña que explicara en los centros de trabajo, asociaciones de vecinos y amas de casa, la naturaleza de las consecuencias de la explosión de la burbuja, de la crisis capitalista convertida en un verdadero engaño y las consecuencias del rescate financiero por parte de los gobiernos corruptos que supone empobrecer mas a los de siempre al trabajador al desempleado, que supone más de 6 millones de trabajadores, aunque digan las encuesta otra cifra; de estos sujetos traidores de la clase trabajadora, hemos visto firmar acuerdos directamente con empresarios medidas reaccionarias para el trabajador.

    Además en el contexto actual, era necesario coordinar esfuerzos con todos los trabajadores por medio de asambleas informativas que unifique criterios que refuercen la unidad de la clase trabajadora que las haga mas fuerte, pues esos mismos sindicatos, eliminaron de un plumazo esa horizontalidad de hacer asambleas para tomar decisiones en común frente a su individualismo frente a los trabajadores.

    Estamos sometidos a un sistema económico único, el capitalista, cuyas crisis periódicas son inherentes a su lógica y consecuencia directa de su contradicción esencial. La posesión y el poder en unas pocas manos de unos bienes que sobrepasan todos los limites deseados y que pertenecen a todo el pueblo que son colectivos que por derecho natural nos pertenece, enfrentando el lucro del capital con el salario laboral, la diferencia favorable al primero es su beneficio y un maleficio para el trabajador.

    Por eso los gobiernos no son más que marionetas de este sistema capitalista. Hasta ahora hemos presenciados como los neoliberales se cargan los servicios públicos transformándolos en negocios privados, eso si millones de seres mueren de hambre, sed, enfermedad y guerras.

    Esta casta de criminales exigen a los gobiernos después que han provocado esta tormenta financiera que tape los agujeros de la banca, ya que la banca española tiene una deuda con la banca exterior que tiene que pagar como sea, si tiene que recortar, privatizar servicios públicos y empobrecer a una población a ellos le importa bien poco y mientras se sigue especulando con nuestro dinero debido a la prima de riesgo que ha llegado al 600 puntos y pagamos de interés al BCE un 6,1%, la ineficacia del BCE. Queda demostrada tanto como la incompetencia del gobierno del PP. A la hora de negociar con la troica comunitaria se hace más evidente su incoherencia mientras tanto Alemania y otros países de la CE están poniéndose las botas a costa de España o mejor dicho el poder financiero.

    Habría que decirles a estos listos y a Draghi que la deuda la han contraídos los bancos que ellos la paguen con sus paraísos fiscales del dinero defraudado Debíamos tomar la lección de Islandia un país de unos 300.000 habitantes que le han echado cojones, que a base de un referéndum el 90% se ha negado a pagar la deuda a parte de casos enjuiciados como el primer ministro y su cúpula empresarial.

    Los bancos viven del crédito usurario, rivalizan, ocultan sus cuentas, empujan al consumo, pero tropiezan con la morosidad y el impago, fruto del estimulo inyectado en la gente a vivir del crédito porque el salario nunca llega, en definitiva quien paga la crisis que nutre el capitalismo son los trabajadores de todas las clases y de todo el mundo, “y digo se nutre” porque superada la crisis, los mas poderosos se han sacudidos competidores, han acumulado mas riqueza y han debilitando la fuerza y las exigencias socio-laborales.

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