Paremos los ataques contra la escuela pública [8/11/2008]

Por unos servicios públicos de calidad y para todos

Hoja sobre la educación pública nº 2

Si en nuestro otoño son frecuentes las gotas frías, es evidente que Conselleria se empeña en demostrarlo con regularidad matemática, llenando de borrascas el panorama de la educación pública. El resultado de todo ello es, sin embargo, que el otoño se le vuelve cada vez más cálido y las previsiones no son nada optimistas para “nuestros” gobernantes.

Es evidente que la paciencia de la comunidad educativa valenciana se agota a un ritmo vertiginoso, y a nadie le puede sorprender. Como mínimo desde el pasado curso, se ha ido haciendo cada vez más clara para todos la necesidad de parar unos ataques que superan, si no en cantidad, sí cualitativamente, todo lo que habíamos visto hasta ahora: el Pla Èxit (?), ahora apoyado por estadísticas sesgadas; las órdenes contradictorias sobre la manera de poner en marcha la Educación para la Ciudadanía (EpC); el consiguiente caos de cara al inicio de curso; los casos de autoritarismo en la dirección de algunos centros, con expedientes contra compañeros (el caso del Joanot Martorell en Elx es particularmente sangrante, con la promoción añadida de los responsables); el agravio continuo a los bachilleratos públicos frente a los concertados; la equiparación de la religión a las materias científicas en Bachillerato; la propuesta de asegurar el control de los directores por

Conselleria…

En nuestra hoja nº 1, llamábamos la atención sobre el hecho de que la ofensiva contra los servicios públicos es general, y que se reforzará a medida que se agrave la crisis para asegurar espacios de inversión a los capitales privados. Advertíamos también que este ataque se acompaña del intento de someter a los sectores de trabajadores mejor organizados, como los funcionarios (no es casualidad, por eso, que ahora sean los trabajadores del automóvil los que centren buena parte de la presión empresarial y política). El pulso que mantiene la Conselleria, con nuevas agresiones al día siguiente de cada movilización de la comunidad educativa, demuestra su decisión de seguir esta “hoja de ruta” contra la crisis para proteger a los sectores sociales que ellos representan. Afortunadamente, desde este lado hemos sido capaces de unificar la respuesta popular contra las agresiones, como decíamos en mayo, y la reacción de docentes, padres, madres y estudiantes al llamamiento de sindicatos y plataformas ha sido muy satisfactoria, si bien, claro está, nos queda mucho por hacer.

En cuanto a esto, hay que responder firmemente a quienes tratan de desactivar las movilizaciones, con la excusa de la forma en que se implementó la EpC y el carácter «partidista» de estas protestas. Evidentemente, no es momento de gestos partidistas, y fácilmente se pondrá en evidencia quien intente sacar un provecho electoral, porque la situación exige un apoyo incondicional a la movilización de la comunidad educativa, que deje al margen los cálculos electorales o el efecto sobre otros responsables políticos. Pero, ¿cómo negar el carácter político de este conflicto? ¿Quién puede negar que luchamos por defender la democracia en la enseñanza, cuando el Govern plantea tan claramente el control partidista de los equipos directivos? ¿Quién puede oponerse a que la comunidad educativa recupere el protagonismo en el desarrollo de una educación pública de calidad, laica y democrática?

Es por ello que los republicanos consideramos que la lucha que tenemos planteada es eminentemente política: por la democracia, por lo público y contra el caciquismo. Están en juego la autonomía de los centros y de los claustros, el tipo de relación democrática y participativa que hemos cultivado durante muchos años en la escuela – a pesar de la falta de apoyo institucional y material, que ahora llega a su culminación – y, por supuesto, la dignidad de los trabajadores de la enseñanza. Y es cierto que, en el camino de esta reivindicación de la dignidad, habrá que hablar de quién, cómo y para qué se hacen los cambios (todos) en el sistema educativo, para conseguir que deje de ser considerado un arma electoral – partidista – o un campo de inversión. Pero poco conseguiremos en esta cuestión tan importante si no somos conscientes de la necesidad de avanzar, unidos, por la escuela pública, y de preservar las conquistas, que tantas luchas costaron a los compañeros más veteranos, de los ataques que reciben ahora y de los que vendrán en el futuro.

En consecuencia, seguiremos trabajando para unificar esfuerzos y apoyaremos de forma efectiva todas las iniciativas y movilizaciones que los docentes, las asociaciones de padres y madres o el alumnado lleven a cabo en esta dirección.
Por una escuela pública democrática, laica y de calidad

¡¡¡Movilízate!!!

Plataforma de Ciutadans per la República  /  MUP-Republicans

(miembros de la Coordinadora Municipal Republicana)

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